
Honestamente este partido en los años 30 era un clásico, el llamado «clásico de la chilenidad». Ocurría que padre e hijo luchaban por ser campeones con un estadio siempre lleno y con lucha garantizada esos 90 minutos. Hoy este clásico es por realidades adversas y dolorosas. Por un lado Magallanes peleando por no descender, aferrándose a un milagro para no perder la categoría que nos costó tantos años recuperar, y Colo Colo peleando porque no se le escape definitivamente el título de este 2023.
Han pasado más de 90 años de esos partidos que recordaba, y eso se nota también en la cancha. Un primer tiempo muy friccionado con muy pocas llegadas. Casi la única, pero muy clara, fue la de Larrivey, quien abusando de su clase perdió la oportunidad de marcar el 1-0 luego de amagarle a De Paul. De más está decir que ese tipo de errores son los que siempre nos pesan, en especial sabiendo el deficiente promedio de gol que tenemos. Por el lado de Colo Colo, en base a un fútbol de toque corto y con uno que otro pelotazo, buscaba inquietar a Rodriguez, aunque nada relevante que comentar. Más allá de la llegada de Larrivey, en general nuestra Academia sólo aguantaba, se defendía y buscaba no sufrir de más.
Ya en el segundo tiempo y nuestro medallista de plata Julián Alfaro probaba con un potente remate al arquero De Paul, quien de excelente forma mandaba lejos. Se veían cada vez más llegadas pero nos pesaba. Teníamos a Yorman jugando casi como un lateral izquierdo, más pendiente de las subidas de Parra y Bolados que de atacar.
Pero tras un excelente centro de Larrivey aparece Cristóbal Jorquera, quien con un golpe de cabeza bate al arquero de Colo Colo y decreta el 1 a 0. Sin duda que nos volvimos a ilusionar en acercarnos a Copiapo y O’Higgins, que son los equipos a superar si queremos permanecer en primera para el 2024.
Pero cuando Zapata se encargaba de atacar, nos olvidábamos de Parra por la orilla. Y fue el mismo ex Cobreloa que le causaba dolores de cabeza a Yorman y a Espinoza (quien además terminó lesionado) quien tras un regate vistoso asistió a Pavez, el que de un irrepetible de taco termina marcando la igualdad. Más allá de esa jugada, era claro que la tarde de la la banda izquierda sería para el olvido.
De hecho así fue, porque por el mismo lado después vendría un centro de Bolados para que otro medallista de plata, Vicente Pizarro, mandara la pelota al fondo con un buen toque y pusiera el partido a favor de Colo Colo. De ahí para adelante es claro que nos fuimos para abajo, no logrando remontar esta derrota en los minutos que quedaban.
Al parecer la Academia resigna su permanencia en primera: tiene que ocurrir un milagro ya que no sólo dependemos de nosotros, sino esperar que Copiapó y O’Higgins caigan frente a sus rivales para salvarnos este año.
No queremos volver a la B nuevamente después de más de 36 años sin volver a jugar en primera división. Después de todos estos años pasando dolores de cabeza incluso en tercera división. Tantos años viendo que otros equipos sin la historia de nuestra Academia, como Melipilla y Barnechea, llegaban a la división de honor de nuestro fútbol. Tantos años viendo como jugadores que fracasaban en Magallanes eran dioses en otros equipos… lo mejor es ni siquiera pensar que pasará el próximo 2024 y aferrarnos al milagro semana a semana.
Nota por Vicente Riquelme