La doble personalidad de Magallanes

Queda claro que este año ha sido muy bipolar para Magallanes, un plantel que vive realidades diferentes en el Campeonato Betsson 2023 y en Copa Chile 2023 y cuya doble personalidad nos inquieta.

En el Campeonato Magallanes va penúltimo, compartiendo los mismos 22 puntos con el colista Curicó Unido, sólo que los 40 goles en contra de la Academia comparados con los 48 en contra de Curicó nos permite estar con dignidad penúltimos. El último en salvar la categoría es Deportes Copaipó, el que tiene actualmente 29 puntos, 7 más que los nuestros… de verdad que un milagro es lo que nos queda para salvarnos.

Como contraste en Copa Chile 2023 Magallanes está finalista con una excelente campaña. En la final se enfrentará a su hijo Colo Colo, el antiguo clásico de la chilenidad, clásico padre e hijo.

Si miramos los desempeños en ambos torneos, es claro que Magallanes sufre de doble personalidad: un torneo pésimo y el otro excelente.

Aquí el escritor de este artículo piensa que hay varios argumentos para justificar esta realidad y creo que aquí Mario Salas no es 100% responsable. Veo cosas de fondo como el armado del plantel, en cómo se rindió con Nico Núñez en primera rueda, pero creo que lo más importante es el factor sicólogico. Sicológicamente el plantel afronta de mejor forma la Copa Chile que el Campeonato. Obviamente la presión de tirar por la borda el histórico ascenso del 2022 y el terror de volver a una categoría muy difícil de ascender como la B, más la presión de los 36 años sin estar en primera división conlleva a esta muy mala campaña a pesar de la mejora con Mario Salas. En cambio en Copa Chile tenemos un plantel más relajado, aquí hay presión solamente por ganar y soñar con llegar nuevamente a la Libertadores. Es claro que en la Copa hay una presión sicológicamente menor y esto se muestra en los resultados.

Volver de nuevo al infierno del ascenso

La primera B de este año ha estado a un excelente nivel. Se ve muchos equipos fuertes y muchos golazos. Por lo mismo ascender es muy difícil. Este torneo nos muestra que todo puede pasar, ya que tenemos a Cobreloa, Wanderers, Temuco e Iquique matándose por lograr el ascenso directo. Más abajo Antofagasta, Serena, Arica, San Felipe, San Luis y Barnechea sacándose los ojos por entrar a la liguilla. Abajo la lucha no es tan pareja, ya que sólo tenemos a Deportes Puerto Montt y a Deportes Recoleta como los únicos que luchan por la permanencia hasta la última fecha.

Usted dirá “¿y que influye en Magallanes todo esto?” Si desciende influye mucho: la B es muy pareja y aunque pueda ser irregular, la lucha por ascender directo puede ser entre 3 o más equipos (salvo el 2022 cuando Magallanes peleó únicamente con Cobreloa el ascenso directo) y por lo mismo es muy estresante. Podemos estar una fecha como líder soñando con subir y a la siguiente podemos estar pidiendo la cabeza del cuerpo técnico. Lo anterior puede llevar a que el 2024 Magallanes pueda sufrir mucho por un ascenso. Y si se aspira a la liguilla, es el mismo sufrimiento: buen fútbol pero de terrible irregularidad y estresante lucha.

Por esto creo que hay un miedo enorme en el plantel por volver al infierno de la B. Sabemos que volver a empezar es difícil y que puede ocurrir que el excelente 2022 sólo quede en la estadística. Y también sabemos que nadie del plantel quiere estar en la B sino que quieren salvar este horrible año permaneciendo en Primera.

Aún quedan fechas y nada está perdido. Pero está claro: Magallanes sufre de doble personalidad.

Nota: Vicente Riquelme

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